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En esta semana vimos que el Metropolitano tuvo tres fallas que estuvieron en el ojo de muchas personas en los medios alternativos tales como el twitter y el facebook así como en medios impresos y aquí queremos darle un recuento de las noticias que encontramos y de las imágenes que nos hicieron llegar.

Primero: Las rutas alimentadoras del Tramo Norte aún no funcionan

El domingo 3 de octubre se confirma que servicio de buses del Metropolitano aún no está completo debido a que aún no funciona el sistema de buses alimentadores en el Tramo Norte. Cabe señalar que esta comprende de cinco ramales que se extienden por diversas partes del Cono Norte y convergen en la Estación Central.

Estos vendrían a ser los buses alimentadores (Foto cortesía: Ajá)

ProTransporte menciona que se está evaluando el descongestionamiento en la avenida Túpac Amaru para luego implementar el servicio de las alimentadoras en el ramal norte los cuales se extienden hasta por los distritos de Comas y Los Olivos.

Segundo: El Comercio y la gente atiborrada en Canaval y Moreyra

El Miercoles 6 de Octubre el diario “El Comercio” publicó la siguiente foto, en portada, referente a la aglomeración de gente en las horas puntas del Metropolitano a eso de las 6pm en la Estación de Canaval y Moreyra. Asimismo, hizo una nota informativa sobre la materia.

Estaciones del Metropolitano abarrotadas de gente en horas punta (Foto cortesía: El Comercio)

Este problema se debe a que las expectativas estan rebasando los cálculos de ProTransporte y que paulatinamente iran poniendo en circulación los 300 buses que tienen, sobretodo en horas puntas. Aún así urge una solución a la demanda de la gente para que se transporte adecuadamente.

Tercero: El Metropolitano obstaculizando el paso por Barranco

El día 6 de octubre el usuario de twitter raizaire tomó las siguientes fotos referentes a la obstaculización de un bus del Metropolitano malogrado, en plena vía preferencial del servicio en el distrito de Barranco, haciendo que los otros buses tengan que invadir el carril de los vehículos particulares.

Foto cortesía de @raizaire... el Metropolitano obstaculizando el paso en Barranco

Y como podrán ver en las fotos de raizaire (esta, esta, esta, esta y esta) el bus se quedó varias horas esperando a que lo remolquen. ¿Falta de previsión ante cualquier eventual obstaculización en la vía de un sólo carril? Asi parece.

Eso es lo que se vislumbró en esta semana post-electoral referente al Metropolitano. Luis Castañeda está de salida y tal parece que no pudo inaugurar completamente la obra antes de tiempo. Llámenlo cálculo político o descuido… la verdad es que la siguiente alcaldesa tendrá que solucionar el problema de la previsión (tanto de aglomeración como de remolque de buses) así como terminar el sistema de buses alimentadores. Aún hay por hacer.

Artículo extraído de “Chapa tu Paradero

El día de hoy, miércoles 7, coordiné para encontrarme con una compañera de trabajo en un lugar cerca al cruce de la avenida Canaval y Moreyra y el Paseo de la República en San Isidro. Eran las 12 y 41 del mediodía (había coordinado para estar a las 12 y 45) y me fui a una cabina telefónica para llamarla.

De pronto, un niño de tres años que tenía un polo corto, manchado con tierra de color gris y con una caricatura que no divisé bien se me acercó y me pidió dinero. Yo sabía lo que todo ello implicaba y que su historia probablemente era muy lamentable, aparte que estaba cerca de llegar tarde a mi cita. Intente evitar mirar a sus ojos para no quebrarme de lástima, de rabia, de horror… no por él, sino por la mercancía humana que personificaba.

Mientras trataba de llamar desde la cabina telefónica el niño insistía en que le dé dinero y yo me negué. Tanto insistía que me jaloneó el saco beige que llevaba conmigo… le dije que deje mi saco con la ilusa palabra mágica del “por favor”.

Entonces, el niño dejó mi saco… y escupió en mi pantalón. Escuché de pronto una voz, era su “hermana” festejándole el escupitajo a este extraño que supuestamente era un pituquito tacaño maldito. Era una niña de seis años que presentaba un serio cuadro de desnutrición.

Me indigné y entre la cólera que me invadía y la comprensión del momento sólo atiné a decirle a ambos: “yo no soy quien los mantiene esclavizados”… y me retiré.

No hice más que irme porque no podía hacer catarsis por completo. No creo que mi acción sea un motivo para enorgullecerme. Recibí una de las bofetadas más grandes que recibí de la pobreza de mi país. Un niño indefenso atacándome porque no le di plata… algo a lo que sólo está avocado y destinado a hacer a costa de su educación, de su cuidado, de su bienestar. Si le daba aunque sea una moneda estoy seguro que lo seguiría condenando un poquito más a su esclavitud de forzado mendigo infantil.

Y en efecto, luego de salir de mi cita vi desde una prudente distancia como una señora con una gorra azul, que cargaba a un bebé en su espalda y que poseía una bolsa de caramelos, recogía a esos niños junto a otros dos más en ese mismo lugar cerca al cruce de la avenida Canaval y Moreyra y Paseo de la República. También vi, en ese momento, como es que los niños le entregaban lo que habían alcanzado dar a la señora.

Lo miré desde distancia, lo miré desesperanzado. Si las policías de tránsito y los policías que vigilan la zona, los cuales son varios, no aplican la ley contra la mendicidad infantil… esos niños tendrán ese destino infeliz. Peor aún, si no hay políticas correctas es posible que los policías hagan aquello que ni siquiera se me ocurrió hacer: golpearlos.

A los niños sólo les deseo los mejor… porque ese escupitajo proviene, no de ese niño, sino de la ineptitud y la porquería de persona que es esa señora que, estoy seguro, no es su madre.

Esos niños son víctimas de una de las modalidades de trata de personas: la mendicidad infantil.

Mendicidad infantil que, por cierto, al gobierno sólo le importa combatir cuando hay alguna cumbre como la de APEC.